Regularización fiscal abre paso a una gestión preventiva en las PyMEs

El Programa de Regularización Fiscal 2026 del SAT representa una oportunidad para que las PyMEs elegibles corrijan adeudos de ejercicios anteriores, pero regularizar el pasado no necesariamente evita nuevos incumplimientos, expuso Siigo Aspel.

Al respecto, Hans Schmall, VP de Producto de la empresa, mencionó que el reto consiste en fortalecer los procesos de gestión fiscal para identificar diferencias antes de que deriven en omisiones, recargos o contingencias.

El desarrollador explicó que dicho programa contempla una disminución de hasta 100% en multas, recargos y gastos de ejecución relacionados con adeudos de 2024 o ejercicios anteriores para personas físicas y morales que cumplan los requisitos establecidos, entre ellos haber registrado ingresos totales de hasta 300 millones de pesos durante 2024. Para adeudos fiscales firmes, puede solicitarse hasta el 31 de octubre de 2026.

De acuerdo con Schmall, la gestión fiscal de una PyME requiere información ordenada, verificable y respaldada, además de controles que permitan conciliar los datos internos con los disponibles en los visores del SAT. Bajo esta perspectiva, la tecnología puede apoyar al empresario y al contador en la identificación oportuna de inconsistencias y en el seguimiento de las diferencias detectadas.

De la regularización a la prevención

Entre las prácticas que Siigo Aspel identifica para fortalecer la gestión fiscal se encuentran centralizar la información, comparar periódicamente los registros internos con los del SAT, detectar comprobantes faltantes, cancelados o duplicados y mantener trazabilidad sobre los ajustes realizados. También plantea trabajar con información compartida y actualizada para reducir intercambios de archivos y revisiones de último momento.

Schmall subraya que estas herramientas no sustituyen el criterio del contador, sino que pueden permitirle dedicar menos tiempo a localizar y conciliar información y más a interpretarla, documentar inconsistencias y acompañar a la empresa en la toma de decisiones.

Para el directivo, la confianza en una solución tecnológica se construye cuando la información fiscal está disponible de manera oportuna y puede verificarse, mientras empresarios y contadores cuentan con elementos para responder ante las particularidades del entorno fiscal mexicano.

Jornada 40: ya estamos en septiembre y enero llega más rápido de lo que crees

Septiembre. Mes 9 del año. Y aunque enero todavía se siente lejos, en términos de negocio ya está aquí: el 1 de enero de 2027 entra en vigor el primer escalón de la Jornada 40, la reforma que reduce la jornada laboral semanal en México de 48 a 40 horas.

Si tu primera reacción fue «ah, ok, vamos a trabajar menos horas», vale la pena detenerte un momento. Porque el tema es mucho más operativo de lo que parece.

No es solo «recortar horas»

La reforma sí reduce la jornada, pero de forma gradual:

  • 2026: 48 horas (jornada actual, sin cambios)
  • 2027: 46 horas
  • 2028: 44 horas
  • 2029: 42 horas
  • 2030: 40 horas

Dos horas menos cada año, hasta llegar a las 40 horas en 2030. Todo esto sin que se reduzcan salarios ni prestaciones — la propia Ley Federal del Trabajo lo prohíbe expresamente.

Pero el recorte de horas es solo la parte visible. La parte que realmente va a exigir trabajo de tu área de RH y de sistemas es otra.

La obligación que casi nadie está viendo: control de tiempo y asistencia

Junto con la reducción de jornada, la reforma introduce una obligación patronal nueva: llevar un registro electrónico de la jornada laboral — lo que popularmente se conoce como «reloj checador».

¿Qué implica esto en la práctica?

  • Registrar entradas, salidas y horas extra de forma electrónica.
  • Generar reportes que la empresa debe tener disponibles cuando la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) los requiera.
  • Poder demostrar, con datos, que se están respetando los nuevos límites de jornada.

Todavía no está definido el 100% del detalle operativo — el Congreso tiene un plazo para armonizar la legislación secundaria (la Ley Federal del Trabajo y sus reglamentos) — pero lo que sí es un hecho es que la reforma aplica a partir del 1 de enero de 2027, y las obligaciones de registro vienen de la mano.

¿Por qué importa hoy, en septiembre?

Porque implementar un sistema de control de tiempo y asistencia no es algo que se resuelva en dos semanas. Involucra:

  • Elegir e instalar la tecnología correcta (biométricos, app, control de accesos, o una combinación).
  • Configurar turnos, políticas de horas extra y reglas de la empresa.
  • Capacitar a RH y a los colaboradores.
  • Probar que los reportes que genera el sistema realmente sirven para lo que la autoridad va a pedir.

Nada de eso se hace bien en la última semana de diciembre. Las empresas que empiecen ahora llegan a enero con el proceso probado y estable. Las que esperen al cierre de año, van a llegar corriendo — o peor, van a llegar tarde.

Y el costo de no cumplir no es menor: la Ley Federal del Trabajo contempla sanciones que van de 29,327 a 586,550 pesos, según el caso.

CADE ya tiene la solución lista

En CADE llevamos meses preparando soluciones de tiempo y asistencia configuradas específicamente para la Jornada 40 — pensadas para que tu empresa pueda registrar, controlar y reportar sin dolores de cabeza cuando la ley entre en vigor.

No se trata de armar algo genérico y esperar que funcione. Se trata de tener el sistema listo, probado y adaptado a lo que exige la nueva ley, con tiempo de sobra antes del 1 de enero.

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No te esperes a correr en fin de año.